La Palabra hoy

Raymundo Martínez

La Humildad

Por Manuel Raimundo Martínez

Hace alrededor de un lustro, navegando por el océano de las redes sociales, encontré un escrito sobre la humildad que llamó poderosamente la atención, no decía quién era el autor, aun así, quise compartirlo. Unos años después, en uno de esos recordatorios que hacen las redes sociales, volví sobre aquel escrito, lo re-leí, y volvió a impactarme, como si nunca lo hubiera leído, lo viví de nueva cuenta, y hoy, quiero compartirlo con los lectores de este espacio, La Palabra hoy en Jacagua Express.

Espero puedan disfrutarlo.

«Humildad: se aplica a la persona que tiene la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores.

Miguel de Cervantes dice en el famoso Coloquio de los perros que:

«La humildad es la base y fundamento de todas las virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea.»

Opina así el príncipe de los ingenios que la modestia y la discreción mejoran las demás virtudes y enriquece la personalidad.

Desde el punto de vista virtuoso, consiste en aceptarnos con nuestras habilidades y nuestros defectos, sin vanagloriarnos por ellos. Del mismo modo, la humildad es opuesta a la soberbia. Una persona humilde no es pretenciosa, interesada, ni egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente auto-suficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia.

La humildad es una cualidad o característica humana que es atribuida a toda persona que se considere un ser pequeño e insignificante frente a lo trascendente de su existencia o a Dios según si se habla en términos teológicos. Una persona humilde generalmente ha de ser modesta y vivir sin mayores pretensiones: alguien que no piensa que él o ella es mejor o más importante que otros. El concepto de la humildad en varias confesiones es a menudo mucho más exacto y extenso. La humildad no debe ser confundida con la humillación, que es el acto de hacer experimentar en algún otro o en uno mismo una vergonzante sensación, y que es algo totalmente diferente.

Para el cristianismo, la persona más humilde fue Jesús, que siendo el más rico de todos se hizo pobre y nació en un pesebre y siendo el más importante murió en una cruz.»

Concluyo esta hermosa reflexión agregando un pasaje bíblico, tomado del capítulo 11 del evangelio según san Mateo, desde los versículos 27 al 30, que nos puede iluminar sobre el verdadero sentido de la humildad.

Todas las cosas me han sido entregadas por Mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.» Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera».

El autor es Ingeniero, Locutor y Experto en Seguridad y Salud en el Trabajo.

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