Juan Pablo Duarte no debería estar muy orgulloso de esto

Anónimo

Hoy se cumplen 107 años del nacimiento de quien se puede considerar el primer dominicano. Hoy, los dominicanos celebramos este nacimiento con muchas muestras de orgullo; en las redes sociales, en nuestros estados de WhatsApp, en los tuits, colgamos imágenes de Juan Pablo Duarte con una de las frases de su amplio ideario. Cualquier extranjero que vea esto podría sentirse admirado de la forma en que resaltamos la figura del padre fundador de esta república. Sin embargo, existe un Duarte del que nunca nos acordamos, un Duarte que no resaltamos en nuestro diario vivir del mismo modo que hoy lo hacemos en las redes sociales.

Para muestra un pequeño botón. En los momentos actuales seguimos siendo uno de los países con menos seguridad vial y esto se debe a la combinación de la imprudencia de nuestros conductores, especialmente motoristas y choferes de transporte de público y la ineptitud de nuestras autoridades. República Dominicana es el segundo país, de los 182 pertenecientes a la ONU, con más muertes en accidentes de tránsito por cada 100 mil habitantes, según la OPS. Solo el año pasado se produjeron cerca de 4,000 muertes por accidente de tránsito, una cifra que casi duplica la cantidad de fallecidos por Covid-19 en ese mismo año. Ante esto, yo me pregunto ¿Qué pensaría Duarte si ve a un jóven dominicano calibrando su moto en una sola rueda o cruzando un semáforo en rojo con un niño a bordo o si se a un chofer de concho obstruyendo las vias?

Otros datos que nos llenan de verguenza son la cantidad de adolescentes embazadas. Según el informe de la PNUD del 2017 titulado «Embarazo en adolescentes: un desafío multigeneracional para generar oportunidades en el ciclo de vida» muestra que el 22% de las mujeres entre 12 y 19 años han estado embarazada, este es el promedio más alto de América Latina. Este problema es uno de los tantos generadores de pobreza a nuestra gente. Ante esto, me hago otra pregunta ¿Qué pensaría Duarte si ve a estas jóvenes atrasando su propia vida sin un Estado que intervenga para prevenirlas de este mal?

El catálogo de males es bastante amplio como para que Duarte se sienta arrepentido de haber fundado una república como esta, tenemos dominicanos que colocan su música en alto volumen, los que lanzan desechos en las vías y los rios, los que destruyen el medio ambiente. Sin embargo, me permitiré terminar este escrito con un mal endémico que ha carcomido nuestro país desde antes de nuestra fundación: la corrupción administrativa. Muchos han dado cifras de la cantidad de dinero público que se pierde con los actos de corrupción, pero la verdad es que nunca sabremos la cantidad exacta, pero tenemos la certeza de que esta es mayor que lo que se dice. Uno termina preguntandose ¿Cómo sería nuestro país si esos recursos sustraídos hubiesen sido destinado a nuestro desarrollo? En verdad no conozco la respuesta a esa pregunta, pero si puedo asegurar que fueramos un país cercano, muy cercano a lo Juan Pablo Duarte y Díez soñó.

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