El descaro de la ignorancia
Escrito por Adderli Bejarán
Hace un largo tiempo la ignorancia se asomaba por la ventana, mientras el torpe coqueteaba y pretendía tomarla de las manos para llevarla a lo que el imaginaba fuera la fiesta del deseo, la apetencia , la libido y el afán.

Un día aquel infame individuo descubrió que realmente lo que le atraía no era aquella ultrajante e impactante profanadora, si no, algo mucho más lujurioso. Esto era algo tan admirable, que casi parecía un amor altruista.
Con el tiempo solía suceder que aquel napoleónico artífice anegado de ese sentimiento tan brillante había descubierto algo mucho más grande e inalcanzable, algo tan enorme como admirar la famosa pintura de «la última cena» plasmada en un convento en Milán Italia.
El anhelo de aquel inepto caballero del vacío zopenco por alcanzar lo que entendia podía llenarlo de lo que tanto le hacía falta, lo llevaba a perpetuar acciones que nunca imaginaba que lo llevarían a un laberinto tan lejano de lo entrañable.
Con el pasar de los días ese camino entrampado vislumbraba, todo lo que el tosco perseguía con llegar a obtener desmedidamente sin importar el precio, monto ,valor o estimación.

