Ayuntamiento de Altamira repara carretera La Manacla, pero tiene un impasse con Medio Ambiente
Redacción
Altamira, Puerto Plata, RD.– Comunitarios del municipio de Altamira reiteraron su llamado a las autoridades del Gobierno para que sea asfaltada la carretera La Manacla-Ranchito, una importante vía de comunicación que conecta ese municipio de la provincia Puerto Plata con el sector Ranchito, perteneciente al distrito municipal de San Francisco de Jacagua, en Santiago.

El reclamo fue difundido a través de un video enviado a los medios de comunicación, en el que la regidora María Álvarez, del municipio de Altamira, explicó que actualmente el cabildo realiza labores de acondicionamiento de la carretera con el propósito de mejorar las condiciones de tránsito para los residentes de la zona.
Durante su intervención, la edil afirmó que los trabajos responden al compromiso de las autoridades municipales con las comunidades que durante años han demandado una solución definitiva para esta importante vía.
Sin embargo, de acuerdo con las informaciones suministradas por comunitarios, los trabajos enfrentan un inconveniente con las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, las cuales se oponen al uso del material conocido popularmente como «cacajo», utilizado para el relleno y estabilización del camino.
Según explicaron, el Ayuntamiento de Altamira ya realizó parte de las labores con equipos pesados, incluyendo una motoniveladora (grader) y una aplanadora, pero la imposibilidad de utilizar dicho material ha impedido continuar con el proceso de mejoramiento de la carretera.
Los residentes sostienen que el objetivo final es lograr que la vía sea pavimentada, debido a la importancia que tiene para la comunicación entre ambas comunidades, el transporte de productos agrícolas y el desplazamiento diario de decenas de familias.
Ante esta situación, hicieron un llamado al Ministerio de Medio Ambiente y a las demás instituciones competentes para que se procure una solución consensuada que permita concluir los trabajos sin afectar el medio ambiente y, al mismo tiempo, responder a una necesidad histórica de las comunidades de Altamira y Ranchito de Jacagua.

