El río Quinigua evidencia los efectos de la sequía: el tradicional Saltadero de Los Cocos seco
Redacción
San Francisco de Jacagua (D.M.).– El río Quinigua, específicamente en el conocido Saltadero de Quinigua, en Los Cocos de Jacagua, muestra actualmente una de las caras más preocupantes de la sequía que afecta distintas zonas de la República Dominicana.

Un comunitario hizo llegar imágenes que muestran las condiciones en que se encuentra este tradicional espacio natural, que durante años fue uno de los principales lugares de recreación de la zona y recibía bañistas procedentes de diferentes puntos del país.
Sin embargo, el panorama que presentan actualmente las imágenes es muy diferente. El lugar, que otrora permanecía lleno de visitantes disfrutando de sus aguas, luce prácticamente convertido en un terreno seco, ante la ausencia del caudal que históricamente caracterizó al Saltadero.
De acuerdo con residentes de la zona, el caudal del río Quinigua ha experimentado una reducción progresiva durante los últimos años, pero la situación actual resulta especialmente preocupante debido a que el cauce se encuentra prácticamente sin agua.
La importancia del río para las comunidades cercanas va más allá de su valor recreativo. Los residentes han utilizado tradicionalmente sus aguas como una alternativa en momentos en que se presentan dificultades con el suministro de agua potable por las tuberías.
No obstante, según los comunitarios, durante los últimos días esta posibilidad también se ha visto limitada, ya que la falta de agua en el río les ha impedido acudir al Saltadero para abastecerse del preciado líquido cuando confrontan problemas con el servicio.
La situación vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de los recursos hídricos ante los períodos prolongados de sequía y plantea preocupación entre los residentes de Los Cocos, quienes observan cómo uno de los espacios naturales más emblemáticos de la zona pierde progresivamente su caudal.
El Saltadero de Quinigua, recordado por generaciones como un importante punto de encuentro y recreación, enfrenta hoy una realidad que contrasta con el pasado: un espacio que alguna vez estuvo lleno de agua y bañistas ahora permanece seco, mientras las comunidades cercanas también resienten la disminución de este recurso natural.

