El acueducto de Jacagua: promesas que se repiten, soluciones que nunca llegan
Escrito por Amaury Ureña
Una de las famas que se han ganado los políticos en todo el mundo es la de mentirosos. Creo que esta generalización no puede aplicarse al cien por ciento de ellos, ni tampoco podemos afirmar que todo lo que prometen necesariamente será incumplido. Sin embargo, en el caso al que me voy a referir, entiendo que sobran razones para dudar de la seriedad de sus palabras. Me refiero a la reiterada promesa de construir un acueducto en San Francisco de Jacagua.

Para muestra, basta con ir a una fecha reciente. En febrero del año 2024, durante la actividad de cierre de campaña de Miguel Ferrera (El Charro), el hoy ministro de Obras Públicas, ingeniero Eduardo Estrella, expresó públicamente que desde Coraasan se estaba realizando el diseño del acueducto de Jacagua para someterlo y gestionar su aprobación. Estas declaraciones generaron una gran euforia entre los presentes, quienes entendieron que la obra se convertiría en una realidad en los días posteriores. Pero, como ya sabemos, eso no ocurrió.
Luego, en agosto del año 2025, la gobernadora de Santiago, Rosa Santos, anunció durante la actividad de juramentación de la Asociación de Juntas de Vecinos en Las Tres Cruces, que en una reunión realizada en Coraasan se le había presentado al presidente Luis Abinader la necesidad urgente de construir un acueducto para este distrito municipal. Como era de esperarse, estas palabras fueron recibidas con esperanza por algunos y con escepticismo por otros, quienes las asumieron como una promesa más sin sustento real.
Más recientemente, el propio director de Coraasan, Andrés Cueto, aseguró que priorizará la construcción de lo que —según sus palabras— será el acueducto de San Francisco de Jacagua. Este constituye el tercer anuncio oficial realizado durante la gestión del actual gobierno del PRM. Resulta oportuno recordar que en gobiernos anteriores del PLD también se prometieron diversas soluciones a este problema, promesas que, al igual que ahora, nunca se materializaron.
Desde mi particular forma de ver los acontecimientos, en un período de apenas dos años hemos sido testigos de tres anuncios realizados por altos funcionarios del gobierno actual. Tres anuncios de los cuales solo hemos obtenido un único resultado tangible: nada. Lo único que se nos ha ofrecido ha sido espera, esperanza y el anhelo de que algún día, en un futuro indefinido, este problema medular que afecta a nuestras comunidades sea resuelto de una vez por todas.
La esperanza, sin embargo, se nos agota.

