Con sus ataques a Colomé, El Charro llenó de lodo a Henry Vargas
Escrito por Amaury Ureña
El escenario político de San Francisco de Jacagua comienza a definirse lentamente. Las fichas se están moviendo hacia un panorama todavía desconocido y, aunque falta tiempo para los próximos comicios, ya se sienten las primeras tensiones. Durante el año y medio que lleva gobernando el alcalde Miguel Colomé, su administración ha transcurrido prácticamente sin oposición real. Las figuras que están llamadas a hacer la contraparte política —como Wilton Peña y Henry Vargas, entre otros— se han mantenido al margen de los debates y sin cuestionar abiertamente las acciones que ameritan crítica dentro de la actual gestión del distrito municipal.

Sin embargo, esta semana se encendió una chispa inesperada. Una voz que había permanecido en silencio desde que dejó el cargo reapareció en la escena pública: la del exdirector municipal Miguel Ferrera, mejor conocido como El Charro. En su participación en el programa Marcando la Diferencia, aprovechó el espacio para hablar “de todo”, fiel a su estilo directo, controversial y sin filtros. Lo que dijo sacudió el ambiente político local.
En esa intervención, El Charro lanzó una acusación contundente: aseguró que la jornada de bacheo anunciada por el alcalde Miguel Colomé y por el presidente de la Sala Capitular, Henry Vargas, no se estaba realizando con cemento, como proclamaron las autoridades, sino con lodo. Más allá de si tiene o no razón —tema que no abordo aquí— lo relevante es lo que esta declaración implica políticamente.
Con ese señalamiento, El Charro se proclamó, de manera oficial, como el primer opositor frontal de la gestión de Colomé. Su frase fue un grito de guerra, una advertencia y un recordatorio de que en política nadie permanece invisible para siempre. La inconformidad que expresó marca el inicio de una nueva etapa en la arena política de Jacagua: una con crítica, cuestionamientos y pugnas internas.
Pero la declaración de El Charro no solo salpicó a Colomé, su adversario natural, el hombre que lo venció en las pasadas elecciones. En su intento por atacar la gestión del alcalde, terminó embarrando —política y simbólicamente— a uno de los suyos: Henry Vargas, su compañero de partido y presidente de la Sala Capitular.
¿Por qué las críticas también alcanzan a Henry Vargas?
La lógica es simple. Henry Vargas no solo acompañó a Colomé en la rueda de prensa donde se anunció el bacheo con cemento; también estuvo presente en la ejecución del proceso. Fue visto varias veces supervisando trabajos en la calle principal de Los Cocos y en Los Frías, junto a los obreros encargados de realizar los bacheos.
Por tanto, cuando El Charro acusa que los hoyos se están tapando con lodo, no solo cuestiona la capacidad y transparencia del alcalde, sino también la del propio Henry Vargas, quien avaló públicamente y respaldó con su presencia estos trabajos. En otras palabras: al querer atacar a Colomé con el bacheo, terminó llenando de lodo a su propio compañero de partido.
Este episodio reconfigura el tablero político local. El silencio prolongado ha terminado. Las tensiones internas del PRM comienzan a salir a la superficie y la figura de El Charro reaparece no solo como exdirector municipal, sino como un actor dispuesto a incidir y disputar espacios en la opinión pública.
Lo que ocurrió esta semana es apenas una señal. Pero una señal importante: en Jacagua, el juego político ya comenzó.

