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Centro Educativo Huellas de Experiencia rinde homenaje a Marina Almonte (Marinita) ejemplo de fe, entrega y amor comunitario

Redacción

San Francisco de Jacagua (D.M) – En un emotivo acto cargado de gratitud y reconocimiento, el Centro Educativo Huellas de Experiencia dedicó una oda a la trayectoria de Marina Ysabel Almonte (Marinita), una mujer ejemplar de la comunidad de San Francisco de Jacagua, quien por más de dos décadas ha entregado su vida al servicio social, la formación de valores cristianos y el desarrollo humano en San Francisco de Jacagua.

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La actividad, que formó parte del programa “Huellas de Experiencias”, destacó la vida de esta hija de Mario Antonio Almonte y Bernardina Antonia Acevedo, reconocidos por su legado de solidaridad. Graduada en Contabilidad por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), Marina Almonte es esposa, madre de tres hijos y empleada durante 25 años en una empresa privada, pero su verdadera vocación —como se resaltó en la ceremonia— ha sido siempre el trabajo social y comunitario.

Un legado de fe y servicio

Desde pequeña, “Marinita” siguió los pasos de su padre, participando activamente en labores de ayuda comunitaria. Su compromiso se ha centrado especialmente en la niñez, desempeñándose durante años como catequista, preparando a numerosos niños para la primera comunión, y como miembro del equipo de finanzas de su iglesia.

Inspirada en los valores cristianos y con una visión solidaria, hace más de 20 años inició, junto a su padre y con el apoyo de misioneros estadounidenses, un ambicioso programa de construcción de viviendas para familias de escasos recursos en comunidades como Salamanca, El Aguacate, Cuesta de Quinigua, Los Colones y Los Cocos de Jacagua. Gracias a esta labor constante, han logrado levantar 182 viviendas, transformando la vida de decenas de familias y convirtiendo la esperanza en realidad.

Además, en colaboración con los mismos misioneros, ha gestionado becas académicas para jóvenes de bajos recursos, permitiéndoles estudiar inglés, carreras técnicas y universitarias, muchos de los cuales hoy son profesionales destacados.

Compromiso con la educación

Otro de sus proyectos personales, que cumple 18 años de ejecución ininterrumpida, consiste en la recaudación de fondos para la donación de útiles escolares. Cada año, más de 300 niños reciben mochilas, cuadernos y materiales básicos gracias a esta iniciativa solidaria que lidera con entusiasmo y constancia.

Durante la ceremonia, se leyó una emotiva oda literaria dedicada a su vida y obra, describiéndola como una “lumbrera de la iglesia, guía sagrada de niños que buscan la fe”, y resaltando que “su espíritu encontró la verdadera esencia fuera de las cifras, en su corazón”. El poema fue interpretado por estudiantes y docentes, acompañado de melodías que evocaban la luz, la creación y la gratitud.

Un ejemplo que inspira

La directora del centro, Ingrid Cardosa, al entregar el reconocimiento, expresó que “la vida de Marina Almonte es un testimonio vivo de servicio, amor y compromiso con su comunidad; su obra no solo ha tocado corazones, sino que ha transformado vidas”.

Finalmente, la homenajeada agradeció la distinción y pidió a Dios “salud y largos años para seguir aportando más a mi comunidad”, reafirmando su deseo de continuar sembrando esperanza y oportunidades para las nuevas generaciones.

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