La barba de El Charro
Escrito por Amaury Ureña
La barba del hombre, para algunos estudiosos de la conducta humana, tiene un significado particular. Psicólogos como Pellegrini, en 1973, se dedicaron a estudiar qué percepción tenía la gente sobre quienes usan barba, y de acuerdo con los resultados, “los barbudos recibían adjetivos como masculino, maduro, dominante, seguro de sí mismo y valiente”. En otros estudios realizados en Australia, citados por el psicólogo Mark Travers, se determinó que las caras barbudas se asociaban más fácilmente con el enojo, mientras que las afeitadas se reconocían más rápido como felices, lo que indica que la barba potencia las señales visuales del enojo.

Me pregunto yo, ¿Todo este preámbulo para analizar la barba de un simple mortal como Miguel Ferrera (El Charro)? Pues sí.
En la reunión realizada el pasado martes 14 de octubre, en el Club de Madres de Jacagua al Medio, el presidente del PRM en San Francisco de Jacagua y exdirector de la Junta Distrital, Miguel Ferrera, para sorpresa de algunos, llegó portando en su rostro una inusual barba con una mezcla de canas y vellos negros. Esto, hasta donde se tiene memoria y evidencia, nunca se había visto en ese rostro que gobernó la política municipal de este distrito.
Pues, en un acto de imprudencia y deseo de “llevar vida”, como decimos en buen dominicano, no me aguanté y le pregunté al propio portador de la barba sobre este nuevo look. Él me respondió que se debía a un “cambio de mentalidad, actitud de madurez y reconocimiento de sus errores”, a lo que yo reaccioné en mis adentros con la expresión adolescente del momento: “el hueso, el huesazo”.
Ahora bien, hablando un poco más en serio, ese tipo de cambios en la forma en que una persona se muestra a los demás, siempre tiene un significado. Como ejemplo, recordemos que en momentos de conflicto interno con su propio partido, el expresidente Leonel Fernández eliminó el bigote (bozo) de su rostro; lo mismo hizo Danilo Medina luego de la derrota sufrida por el PLD en el año 2020. Esto no es un simple cambio de look, es una expresión de transformación ¿Buena o mala? Para responder a eso, habrá que esperar a la historia.
En mi interpretación simplista y carente de facultad, entiendo que la barba de El Charro es un manifiesto de rebeldía, de enojo, de actitud de guerra contra su partido (PRM) y su gobierno. Un gobierno que, a pesar de él ser el presidente en esta demarcación, no lo ha tomado en cuenta, como tampoco ha considerado a cientos de perremeístas —“compañeritos de la base”, como dice mi amigo Jairo Marichal— quienes están “oliendo donde guisan”, esperando ser nombrados en la administración pública para poder probar las mieles del poder, aunque sea con una gota de agua que apague la sed que padecen en esta sequía de exclusión.
La barba de este hombre es la manifestación de un partido que, en San Francisco de Jacagua, ha olvidado a aquellos que votaron para subirlos al palo. Es la barba de las derrotas, de la sufrida en el 2024 en su fallido intento de ser reelecto, y la derrota de ver a su partido gobernar como si él no existiera. Es cuanto.
El autor es director del periódico digital Jacagua Express.

