Conozca el testimonio del joven predicador Carlos Peña quien confesó que atentó contra su vida tres veces y fue salvado por Dios
Redacción
Santiago, RD. – En un conmovedor testimonio ofrecido ante la comunidad cristiana de Los Cocos, el predicador Carlos Peña relató cómo superó años de depresión profunda y varios intentos de suicidio, transformando su vida gracias a la fe y el llamado de Dios desde su niñez.

Peña inició su testimonio reconociendo la educación y los principios inculcados por sus padres. Sin embargo, denunció cómo una frase, aparentemente común, se convirtió en una herida profunda en su alma:
“Mi padre, cuando yo no hacía lo que él consideraba correcto, me decía: tú eres un cero a la izquierda.”
Esa expresión, repetida por años, sembró una semilla de inutilidad que creció con él desde la infancia. A pesar de tener hermanos que lo defendían y le recordaban su valor, su autoestima se vio seriamente afectada. “Lo que mi padre no sabía es que ese cero a la izquierda, con Dios, se podía multiplicar y transformarse en algo valioso”, expresó entre aplausos.
Un llamado divino desde la niñez
Desde los siete años, Carlos asegura que sintió el llamado de Dios. En su comunidad, fue el primer cristiano de su familia y organizaba reuniones con más de 50 niños, a quienes predicaba utilizando un pequeño Nuevo Testamento que recibía en la escuela. Les daba agua con azúcar y dulces de cinco pesos, y les decía:
“Esta es la iglesia de los niños.”
Aunque actuaba como un pequeño pastor, confiesa que vivía una intensa lucha interna. Se preguntaba cómo podía predicar a otros si él mismo estaba atrapado en una depresión silenciosa. “Era como si viviera dos vidas: la pública y la oculta”, explicó.
Depresión profunda e intentos de suicidio
El predicador relató que vivió por años lo que llamó “la depresión azul”, una tristeza tan intensa que lo llevó a intentar quitarse la vida tres veces «Yo fui sobreviviente de tres intentos de suicidio”, confesó el predicador visiblemente conmovido. La tercera fue la más dramática. Estando solo en una habitación, en la parte trasera de su casa, encontró un cable eléctrico grueso, de los que “no se rompen fácilmente”, colgado junto a un racimo de fruta. Decidido a terminar con su vida, se preparó para colgarse.
Fue en ese instante cuando vivió lo que describe como una experiencia espiritual extraordinaria:
“Vi una luz blanca entrar a la habitación y escuché: ‘Yo soy Jehová, Dios de los ejércitos, quien te ha llamado. Desde hoy te marco.’”
Milagrosamente, el cable se rompió y cayó sobre una cama. “No sé cómo se rompió, pero sí sé quién lo hizo”, dijo con voz firme. “Fue Dios. Fue Jehová de los ejércitos.”
Un mensaje de esperanza para los jóvenes y heridos
Peña aprovechó el momento para enviar un mensaje directo a los jóvenes que enfrentan ansiedad, depresión o pensamientos suicidas. Aseguró que Dios aún restaura, sana y da nuevos comienzos.
“La soledad no es tu dueña. La depresión no es tu identidad. Dios puede levantarte, restaurarte, marcarte con un propósito. Fuiste llamado para algo grande.”
Con autoridad espiritual, dijo que muchas veces las heridas vienen desde el propio entorno, por palabras lanzadas sin medir el impacto, pero que aún esas “vasijas rotas” pueden ser usadas por Dios para cosas extraordinarias.
Reconciliación con su padre y cierre esperanzador
Años después de haber superado esa etapa, Carlos tuvo una conversación clave con su padre, durante una reunión familiar en el año 2020. Le recordó aquella frase que tanto daño le hizo:
“¿Usted ve que del cero a la izquierda sí se puede sacar algo bueno?”
Su padre, conmovido, le respondió:
“Mi hijo, tú no sabes lo orgulloso que yo me siento de ti.”
Este cierre emocionó a la congregación, que no pudo evitar estallar en aplausos. Su prédica, más que un discurso, fue una confesión sanadora, un acto de liberación personal, y un llamado urgente a la empatía, la fe y la esperanza.
Carlos Peña no solo predica, vive lo que predica. Su historia es un testimonio de cómo el dolor puede transformarse en propósito, y cómo las palabras pueden matar… o dar vida. Hoy, se levanta como un mensajero de restauración para los corazones rotos.

